Un campesino con mal corazón encontró un día en su hacienda una vaca que era de su vecino. Enfadado, cogió al animal y lo maltrató; luego lo ató y lo devolvió a su dueño diciéndole:
- Si encuentro una vez más a tu vaca en mi hacienda, que sepas que le haré algo peor ¿me entiendes?
El segundo día, sin embargo, el vecino encontró a su vez en su tierra, dos ovejas que pertenecían al vecino malo, que entraron allá colándose a través de un agujero de la valla. El hombre reparó la valla, les dio de comer a las ovejas y las devolvió a su propietario, el hombre cruel, a cual le dijo:




