viernes, 15 de marzo de 2013

La primavera


- escrito por George Toparceanu



Después de tanto frío y hielo
Otra vez sale el sol.
Desde ahora ya no se nos congelan
La nariz y las piernas.

Con narcisos, lirios, lotos,
El tiempo caliente se acerca.
Sin embargo, esta primavera
Es solamente una copia.

Bajo la veranda, en la vid
Al pasar las Babe
Salió una mosca joven
Para secar sus patas.

Las aves migratorias
Vuelven de los trópicos.
Los insectos ponen al sol
Sus huevos microscópicos.

Todo el mundo del huerto
Canta sin parar.
Dos gallos empiezan a pelear
Sin saber por qué.

Un pavo está sentando sobre una viga
Y no se quiere poner alegre.
Su moco está colgado
Suave, como una borla.

Y Grivei, el viejo, no tiene
Con que comer los huesos,
Ya que desde que empezó la cuaresma
Todo le va muy mal.

Por cuantas cosas pasó, el pobre,
¿A quién le va a pedir daños?
Justo debajo de su nariz, el gato
Vino ahora a maullar.

Pero ya lo cogió
Y empezó a sacudirlo...
Por encima del ruido
Pasó una mariposa en vuelo.

En la acera, al lado saltan
Dos niñas felices...
¡Te juro que tengo ganas
De dejar de hacer mis cosas!




-poema traducido por S.B y  P.J.G.A


jueves, 14 de marzo de 2013

VOLTAJ- El mundo es mío.




Mis sueños se aplastan
Bajo la vida que no puedo vivir,
Dame un ticket solo de ida
Era todo lo que tenía que decir.
La vida tenía solo dos estrellas,
Tu la transformaste en  cinco,
Desde que te tengo a ti
La lluvia entra solo en el spam.

Soy insignificante, insignificante, insignificante pero no pasa nada
No es nada perdido, mañana hay un nuevo comienzo,
Da igual lo grande que es, el mundo es mío.
Soy insignificante, insignificante, insignificante, pero no pasa nada
Si tengo tu corazón en mi palma.

Mi casa no tiene paredes,
Las ventanas son mañanas,
Y con el share en cada día
Como si mañana no viniera.
Tal vez sea insignificante en su mundo,
Pero aprendí a volar,
Cuando siento que me caigo,
Doy un golpe en la madera y sonrió.

Soy insignificante, insignificante, insignificante pero no pasa nada
No es nada perdido, mañana hay un nuevo comienzo,
Da igual lo grande que es, el mundo es mío.
Soy insignificante, insignificante, insignificante, pero no pasa nada
Si tengo tu corazón en mi palma.







El perrito cojo


-poema escrito por Elena Farago.

Yo tengo solamente tres patas
Y me muevo lento: top, top
Los niños se ríen cuando me encuentran
Y me llaman el "perrito cojo".

Mis otros hermanos juegan
Con los niños, pero yo
No puedo correr como ellos
Porque soy cojo y siempre me caigo.

Me quedo solo, todo el día
Y lloro mucho cuando pienso
Que seré cojo para siempre
Y así viviré muy triste.

Cuando pienso que bonito
Jugaría yo también
Y ladraría desde la puerta
A los niños que juegan en el camino!...

Que hermosos son los niños
Los que son buenos, y cuanto
Me gustaría quedarme con ellos
Para jugar y escucharles!
Pero los niños con alma negra
Son feos, igual que aquel
Que me dejo cojo,
Y a ellos no les puedo querer...

Me pegó con maldad
Con una piedra en la pata,
Y me quedé y lloré tanto
Que pensé que me iba a morir...

Ahora viene y me da azúcar
Y quisiera ser bueno conmigo
Yo podría morderle
En el pie, para vengarme,

Pero le dejo así, para que vea,
El malo, que un pobre perrito
Tiene el corazón más bueno
De lo que tuvo él.




Tradiciones de boda- parte I-La petición



La petición es una visita hecha por el novio a casa de los padres de la novia, para pedir su consentimiento para el matrimonio.

Según la tradición, el novio iba solo (si era más atrevido) o  acompañado por sus padres, padrinos o amigos. El novio acudía con sus padres si sabía seguro que la chica le amaba; si no estaba seguro de los sentimientos que ella le procesaba, el chico mandaba a otras personas antes, para que hablaran en su nombre.

Las costumbres eran diferentes en función de la zona. Por ejemplo, en la zona Neamt, los jóvenes hablaban entre ellos para que, posteriomente, los padres del chico fueran a hablar con los padres de la joven junto con el novio. Este podía ser acompañado también por otro representante que normalmente era el futuro padrino o algún vecino, amigo o abogado. En caso de que la familia de la chica no estuviera de acuerdo con la petición y los novios huían, los padres del chico volvían a casa de los padres de la chica para intentar reconciliarse. Iban con una botella de brandy y, si se reconciliaban, la bebían ; si no, volvían a casa con la botella llena.

En Transilvania, el representante del novio es normalmente un anciano que sabe muy bien qué decir en estas situaciones. Él anuncia la entrada al novio.

En Botosani, inicialmente se les envía un mensaje a los padres de la chica a través de un anciano que hace parte de la familia del novio.

Otra región, con tradiciones de boda muy hermosas, es Oltenia. Aquí, la novia se elegía desde la infancia por los padres o familia del novio y, cuando llegaba el momento delos desposorios, la chica debía de tener ya preparado el ajuar de novia. Si el futuro de la chica no estaba predeterminado y encontraba ella un chico a quien amar, cuando decidían casarse, el joven iba con una botella de vino a pedir su mano. Si el padre de la chica rechazaba la petición, los jóvenes huían de su casa para que, después de un tiempo, los padres les pedían que volvieran y aceptaban su matrimonio.

Hoy, sin embargo, el hábito de la petición ya no representa una obligación. Lo que más importa es que los enamoradas estén de acuerdo y quieran casarse. Obviamente, el acuerdo de los padres es importante, pero no definitivo. De todas formas, se hace una visita formal a casa de los padres de la chica, tal vez junto con los padres del chico, para que todos brinden con una copa de champan y desear a los novios mucha felicidad y ¡casa de piedra!.






Fram, el oso polar

- resumen del libro escrito por Cezar Petrescu, publicado en 1931.





Por última vez en esa ciudad, la señorita Ellian se presentaba en el circo Strutki junto a 12 tigres de Bengala, para que luego haga su número Fram, el Oso Polar. Este, normalmente, entraba a dos patas, saludaba, iba en bicicleta y hacía varias cosas solo, siendo el más querido. No daba miedo, como los otros números con tigres o balancines, sino relajación, diversión y asombro.


¡Pero, justo en la noche de despedida, Fram no aparecía! Los espectadores le llamaban entusiastas. Finalmente, Fram entró en la escena, se sentó pensativo sin hacer nada más. Un abuelo de la audiencia, le dijo a su nieta, Lilica, lo que sucedía con Fram: - ¡Es muy viejo ya! Fram se despidió y en cuatro patas, como un animal cualquiera, entró en su jaula. Petrus, un niño espectador, escuchó la explicación del anciano con tristeza y compasión.
El circo se fue a otro país, pero Fram ya no hizo parte de la representación.

Dos niños se peleaban porque hicieron una apuesta que el maravilloso oso sí que entraba en la escena. Ellos vinieron a visitar la casa de fieras del circo junto a sus padres. El director estableció un precio muy alto para la visita de la casa de fieras. Habían jaulas, todo tipo de animales, buenos solo para ser vistos, y nada más. Entre ellos se encontraba Fram.

Cuando sueña, Fram se acuerda como era cuando era pequeño, capturado por los esquimales y vendido al circo. Poco a poco se acuerda de la cueva donde nació y de su madre. Como vio por primera vez el sol polar y como se asustó de él, como viajó con su madre en la nieve, el sabor de la primera morsa, la parada en la isla donde crecían flores y raíces sabrosas.



En esa isla, la madre oso sintió un  olor extraño, de hombre y perro. Se dio cuenta de que estaban en peligro, pero no conocía el poder de la escopeta. Allá la madre oso murió de un disparo. El osito no entendía por qué los humanos cortaban a su mama, que yacía en el suelo. Luego fue llevado al pueblo de los esquimales. Se asusto del fuego y se puso al lado de lo que quedó de su madre.

Desde allá, el pequeño oso se despertó en un barco, donde aprendió que los humanos también podrían ser buenos. Le pueden acariciar y darle leche. El marinero Lars, un hombre que había pasado por muchas cosas en la vida, a quien se le murió la madre y la novia y por lo que se dio a la bebida, bautizó al  bebé oso "Fram", por el nombre del barco con el cual cruzó tantos sitios polares.

El oso fue vendido por diez botellas de ron y pronto llegó al circo Strutki.. En el circo, aprendió acrobacias y como portarse con la gente, y durante siete años fue su orgullo. Pero ahora, empezó a echar de menos el hielo polar.

Un antiguo cazador, apasionado por el estudio de los osos, convenció  al director del circo para que envíe a Fram al polo. Los miembros del circo se despidieron de él con mucha tristeza.

Fram llegó a casa. Le llevaron a una isla desierta, para que aprenda los hielos y se acostumbre con su nueva vida, protegerle de los esquimales con los cuales él podría volverse amigo, tal como se le enseño. Le dejaron también comida para que tenga hasta que aprenda a cazar. Con un último saludo, Fram desapareció entre los hielos.

Teniendo frio, empezó a calentarse haciendo acrobacia. Estaba bastante triste, la vida en el polo era más difícil de lo que había pensando. Se dirigió instintivamente hacia la orilla donde vio algunas focas. Las miró y quiso coger una, porque tenía hambre, pero, acordándose de las focas del circo Strutki, ya no pudo hacer eso.

Giró hacia el norte. No pudo cazar nada, aunque habían muchas focas a su alrededor. Encontró un pedazo de carne de foca y lo comió. Llegó a otra isla, llena de huellas de animales. Las siguió y se encontró con otro oso polar, pero Fram no sabía que un oso es dueño de su territorio y no tolera otro oso allá. El oso nuevo le saltó encima. Fram uso la acrobacia del circo y el oso, confundido, viendo que no lograba morderle, arañarle o asustarle, decidió irse. Fram se quedó triste atrás. Todas las animales huían de él, considerándole un enemigo...

Al final, Fram se dio cuenta como comer. Cuando el oso gruñón cogía una morsa, era suficiente que aparezca él y asustarle, para que la morsa cazada se quede suya.

Poco a poco, Fram aprendió  como  construirse refugios contra las tormentas de nieve. Pero ese oso que le aseguraba la comida, al cual Fram nombro  "el Cabezón", se hartó de cazar para otro así que se fue de la isla.

Hambriento, Fram encontró una osa y dos oseznos. Intento ser amable, en su estilo del circo, pero la osa le mordió. Así se encontró con varios osos, que se asustaban cuando le veían haciendo saltos mortales, pasos de vals y balanceos. Todos, cuando le veían, abandonaban  sus comidas y corrían, teniendole mucho miedo. Y así llegó la noche polar que duró varios meses.

Por otro lado, sobre todo Petrus no se olvidó de Fram. Se hizo amigo con la chica del circo y prestó libros sobre los osos polares, de su abuelo.  Leyó tanto que se convirtió en un experto. Después de leer, Petrus contaba a sus amigos las aventuras que le quedaba en la mente como un tesoro. Cualquier libro nuevo sobre osos polares blancos y expediciones polares, Petrus leía y releiá.

Al igual que antes anhelaba volver al polo, ahora Fram estaba pensando siempre en los humanos. Desesperado por el frío y la soledad, empezó a andar. Se encontró con un  pequeño osito que estaba solo. Su madre murió en una batalla con otro oso polar y el cachorro logró escapar solamente con una herida. El pequeño llevó a Fram al sitio donde murió su mama y descubriendo las huellas del culpable, Fram empezó a perseguirlas. Encontró al asesino y lo engaño con su acrobacia, le tropezó, le pegó hasta que no se pudo mover más.


El cachorro llevó a Fram al depósito del oso herido donde encontraron dos morsas heladas. Se quedaron allá hasta que pasó la noche polar. Volvieron a encontrase con el otro oso, que adelgazó debido a que se quedo sin algunos dientes y ya no podía comer como antes. Fram le devolvió el refugio y se fue más lejos, junto al osito, que ya empezó a crecer.

Fram volvió a encontrarse con osos, que huían solamente al verle, dejandole sus comidas. Sólo que el pequeño oso tenía otros instintos. El logró a cazar una morsa. En un día Fram encontró al osito haciendo sus trucos, aprendidos en el circo, así que decidió dejarle. Ya era suficiente haber un bufón polar. El   cachorro tenía que ser un oso normal. Así que Fram se subió a una masa de hielo flotante y se fue, sin mirar atrás. 

Se detuvo en un sitio donde pescaba un niño esquimal. El oso se esforzó a atraerle con todo lo que sabía del circo, pero el niño estaba muy asustado. El esquimal no podría creer que Fram no quería matarle sino solamente jugar con él. El oso quiso acariciarle con su pata y entonces el niño pensó que el oso estaba hechizado.


Por eso, le enseño sus juguetes escondidos en la nieve pensando que Fram los convertirá en armas verdaderas y grandes. Decepcionado que el oso no tenía ese poder, el niño quiso tirarle flechas para matarle, pero Fram las cogió con la pata tal como aprendió en el circo. Luego sacudió a Nanuc, el niño esquimal, le rompió las armas y se fue de nuevo viendo que su lugar no estaba tampoco entre los esquimales. Nadie creyó al chico cuando contó lo que le había pasado con el oso hechizado.


Otto y Egon, dos cazadores polares, perdieron sus perros y trineos, cuando un hielo se rasgó. Sobrevivieron pero sin provisiones, sin armas, a una distancia de dos dias de su cabaña. Eran dos de los cuales llevaron a Fram al polo norte. Solo que los cogió la tormenta de nieve y se quedaron congelados sin poder moverse más. Fram los encontró y los reconoció por el olor. Los calentó con su pelaje hasta que se descongelaron y luego los llevó a su choza, donde tenía carne de foca. Desde allá, los cazadores volvieron con Fram a su cabaña. Tendría que volver allá el barco para llevarles a su país. El oso se subió solo al barco, queriendo volver con ellos. Los cazadores estuvieron de acuerdo y Fram, el oso polar, nunca más volvió a sentirse solo. 










miércoles, 13 de marzo de 2013

¡Tres, Señor, los tres!



- poema escrito por George Cosbuc en 1891


Tenía tres hijos
Y se fueron todos a la vez
En el campamento, ¡pobre padre!
Qué miedo tenía, qué emociones
Pensando que la guerra es difícil
No tienes tiempo para sentir que mueres.

Pasaron meses tras meses
Y todo el mundo recibió la noticia
Que la bandera turca ha perdido
Y orgullosos como los pavos
Los rumanos acabaron con la guerra
Porque lucharon como locos.

Escribía en el periódico
Que se ordenó que vuelven a casa
Todos los que se fueron el verano pasado.
Y poco a poco regresaban en el pueblo
Ayer y hoy uno por uno
De los que se han ido.

¡Sus hijos tardaban! Llorando
Con ganas de volver a verlos
Se queda todo el día en el umbral, saliendo a la calle
Para medir el horizonte con los ojos
Pero no venían! Y desde un tiempo
Gemía, al tener un mal pensamiento.

La esperanza se hacía débil,
Mientras crecía el frio pensamiento.
Preguntó a todos y a cada uno
Pero nadie le decía nada.
Va entonces al cuartel
Para ver lo qué pasaba.

Un hombre sale al umbral.
-"¿Qué hace mi Radu?", pregunta
Quiere saber primero sobre Radu
Que es su preferido.
-"¡Está muerto! Cayó en Plevna
¡En la primera fila!"

Oh, pobre hombre! Desde hace mucho sentía
Que Radu ya no está en este mundo
Pero hoy, que seguro lo sabía
Se sentía mareado y no se lo creía.
 ¡Que muera Radu! Esto
Para entender no lo podía.

Te maldigo, a ti, brazo enemigo!
-"Pero nuestro George, ¿como está?"
-"Debajo de la tierra, tío, y bajo la cruz santa,
Golpeado en el pecho por una cimitarra!"
-"¿Y pobre Mircea?-"Muerto él también,
En los valles de Smardan."

No dijo nada más;
Con la frente en el pecho, como una estatua,
Como un Cristo clavado
Mantenía los ojos en el suelo,
Parecía que  veía delante
Tres muertos en una tumba.

Con el paso débil, con los ojos borrachos
Se fue, gimiendo fuera
Y cayendo en la escalera
Llamaba al nombre a sus chicos
Y se rendía, el pobre
Con la mano en la pared.

No sentía si estaba muerto o vivo
No tenía poderes para sentir
Tenía que descansar
Y en una piedra del camino, bajo una valla
Se puso, enterrando en sus palmas
Su flaca mejilla.


Se quedo allí sentado, perdido y lejano.
Era mediodía y en pleno verano
Y el sol se hizo más pequeño
Y al final desapareció.
El pobre hombre seguía allí
Como un muerto, tal como se puso.

Pasaban hombres, pasaban mujeres
Y sonaban carros en la calle.
Desfilaban los soldados
Y entonces levantó la cabeza y los miró
Llevó los puños a sus templos:
"¡Tres, Señor, los tres!  "



El oso engañado por la zorra


- cuento escrito por Ion Creanga en 1880.

Erase una vez una zorra muy astuta, como todas las zorras. Había caminado toda la noche a por comida, pero no encontró en ningún sitio. Al amanecer, la zorra se puso al borde del camino y se sentó bajo un arbusto, pensando en qué podría hacer para conseguir algo para comer. De repente olió a pescado. Levantó su cabeza y, mirando a la largo del camino, vio que venía un carro tirado por bueyes. 

- ¡Qué bien! pensó la zorra. Aquí está la comida que tanto esperaba.
 
Sale y se tumba en medio de la carretera como si estuviera muerta. El carro se acercó y el que lo conducía observó a la zorra. Pensando que estaba muerta, paró a sus bueyes y se acercó, la miró y viendo que no respiraba, dijo:

-Bre, bre! ¿pero cómo se murió está zorra aquí? ¡Tiii!...¡qué traje le haré a mi mujer con su piel!

Diciendo eso, cogió a la zorra y la tiró en el carro lleno con pescado. Luego gritó: "¡Vamos, Joian, vamos Bourean! Los bueyes siguieron el camino.

El campesino impulsaba a los bueyes para que fueran más rápido. Quería llegar lo antes posible a casa para tomar la piel de la zorra.  Pero al empezar el camino, la zorra comenzó a empujar los peces del carro. El campesino conducía, el carro sonaba y los peces caían.  Después de tirar varios peces en la carretera, bien... saltó del carro y, con mucha prisa, empezó a recogerlos. Tras tenerlos a todos, empezó a comer...ya que tenía mucha hambre!

Justo cuando empezó, llegó allá el oso.

- ¿Qué buena mesa! amiga. Y ¡que peceeees! ¡Dame a mi también!.. que tengo muchas ganas.
- ¡Puedes poner tus ganas en el clavo! Yo no trabaje tanto para que coma otro. Si tienes tantas ganas ¡ve y mete tu cola en la charca!, como yo, y tendrás muchos peces para comer.
-¡ Enséñame! , amiga, por favor! Yo no sé cómo atrapar peces.

Entonces la zorra sonrió con sus dientes y dijo:

- Anda, amigo! ¿ No sabes que la necesidad te lleva adonde no es tu voluntad y te enseña lo que ni siquiera estás pensando? Escucha: ¿quieres comer peces? Ve esta noche a la charca que hay al borde del bosque, mete tu cola allá y quédate quieto, sin moverte, hasta al amanecer y ya verás cuando la saques cuántos peces vas a tener, incluso más de lo que obtuve yo!

Sin decir nada más, el oso va rápido a la charca del bosque y mete toda su cola en agua!... En esa noche empezó un viento muy fuerte, que se te congelaba la lengua en la boca y hasta la ceniza que hay bajo el fuego. Se congeló también el agua de la charca y cogió la cola del oso como en una pinza. Después de un tiempo, el oso no aguantó más el dolor causado por el frío y tiro de su cola con todas sus fuerzas. El pobre oso, en vez de sacar peces, ¡se quedo sin cola!

Empezó a gritar y saltar de dolor; enojado con la zorra se fue a matarla. Pero la pérfida zorra sabía cómo cuidarse de la ira del oso. Salió de su madriguera y se metió en el hueco de un árbol. Y cuando vio que el oso venía sin cola, empezó a gritar:
-Ey, amigo! ¿Te comieron los peces la cola o fuiste demasiado ambicioso y quisiste que se quede la charca sin peces?

El oso, viendo que se burlaba de él, se enfadó más y se dirigió hacia el hueco del árbol. Pero no podía entrar allá. Entonces buscó una rama con gancho y empezó a rebuscar en el hueco para que saque fuera la zorra. Pero cuando cogía el pie de la zorra, ella gritaba: " ¡Tira, idiota! a mi me da igual, que tiras del árbol." Y cuando tocaba solo el árbol, ella gritaba: "¡Para, amigo! ¡no tires!, que me estas rompiendo la pierna".

En vano se esforzó el oso y le caía el sudor, ya que no logró sacar a la zorra de allá.

¡Y así es como se quedo el oso engañado por la zorra!







lunes, 11 de marzo de 2013

El Lucero



Ӄrase una vez, como en un cuento,

Érase como si nunca pasó,

De un linaje imperial nacida,

Una princesa bellérrima.



Y era la única hija,

Soberbia en cualquier cosa,

Como la Virgen es entre los santos

Y la Luna entre las estrellas.



Desde la sombra de las magnificas bóvedas,

Ella dirige sus pasos

Hacia la ventana, donde en la esquina

El Lucero la está esperando.



Miraba al horizonte, sobre los mares

Él aparece y brilla,

Sobre los caminos movedizos

Conduce negras naves.



Lo ve hoy, lo ve mañana,

Y así nace el deseo,

Él, mirando por semanas,

Se enamora de la muchacha.



Como su frente soñadora

Quedaba apoyada en los codos,

De su añoranza se llenan

Su alma y su corazón.



Y con que magnífica fuerza

Se enciende cada noche él,

Cuando en la sombra del castillo

Ella lo está esperando a él.



              *



Y, poco a poco, siguiéndola,

Desciende en la habitación,

Tejiendo con sus chispas frías

Una tela de llamas.



Y cuando en la cama la niña

Se extiende para dormir,

Él toca sus manos delicadas,

Cierra sus cejas dulces;



Y desde el espejo luminiscencia

Se difunde sobre su cuerpo,

Sobre sus ojos grandes, ahora cerrados,

Y sobre su cara acostada.



Ella lo miraba sonriendo,

Él temblaba en el espejo,

Porque la seguía, sumergido en su sueño,

Para por fin llegar a su alma.



Y ella, hablando en su sueño,

Suspirando amargamente dice :

- Oh, dulce maestro de mi noche,

¿ Por qué no vienes ? ¡ Ven !



Baja suavemente, tierno lucero,

Deslizando sobre un rayo,

Entra en mi hogar y mi pensamiento,

¡ Trayendo luz a mi vida !



Él escuchaba temblante,

Se encendía cada vez más,

Y se tiraba fulgurante,

Se sumergía en el mar;



Y el agua, donde él cayó,

Da vueltas en un círculo,

Y desde el abismo desconocido

Aparece un joven soberbio.



Despacio llega a la ventana,

Que para él es un felpudo,

Y en su mano tiene un bordón

Coronado con cañas.



Parecía un joven voivoda

Con blando pelo rubio,

Una mortaja morada se cierra en un nudo

Sobre sus hombros desnudos.



Y la sombra de su cara traslúcida

Es blanca como cera -

Un muerto hermoso con ojos vivos

Que echan chispas hacia fuera.



- Desde mi esfera llegué difícilmente

Para responder a tu llamada,

Mi padre es el cielo

Y el mar mi madre.



Para venir a tu cuarto,

Para mirarte desde cerca,

Bajé del firmamento

Y nací desde las aguas.



¡ Oh, ven ! mi tesoro maravilloso,

Deja para siempre tu mundo;

Yo soy el lucero de arriba,

Y tu serás mi novia.



Ahí, en palacios de madrépora,

Vivirás por muchos siglos

Y todos los seres del océano

Obedecerán a tus órdenes.



- Oh, eres hermoso, como sólo en un sueño

Un ángel puede aparecer,

Pero sobre éste camino

Yo nunca caminaré;



Extraño por tu habla y tus ropas

Tú brillas desprovisto de vida,

Pero yo soy viva, tú eres muerto,

Y tus ojos me parecen de hielo.



Pasó un día, pasaron tres,

Y vino otra vez la noche,

El lucero se queda encima de ella

Con sus rayos serenos.



Ella tuvo, en su sueño,

Que acordarse de él

Y su corazón fue invadido

Por una enorme añoranza :



- Baja suavemente, tierno lucero,

Deslizando sobre un rayo,

Entra en mi hogar y mi pensamiento

¡ Trayendo luz a mi vida !



Como él la oyó desde el cielo,

Se apagó con dolor,

Y el cielo empezó a dar vueltas

En el lugar donde él desapareció.



En el aire llamas rojizas

Se difunden en el mundo entero,

Y desde los valles del caos

Emerge una cara hermosa.



Sobre sus negras mechas

Una corona parece arder,

Venía flotando en la verdad,

Bañado en el fuego del sol.



Desde una negra mortaja empiezan

Sus brazos marmóreos,

Él viene triste y meditabundo,

Y su cara está pálida.



Pero sus ojos grandes y maravillosos

Brillan profunda, quiméricamente,

Como dos pasiones infinitas

Y llenas de tinieblas.



- Desde mi esfera llegué difícilmente

Para poder escucharte ahora,

Y mi padre es el sol,

Y la noche es mi madre.



¡ Oh, ven! mi tesoro encantador,

Deja para siempre éste mundo,

Yo soy el lucero de arriba,

Y tu serás mi novia.



¡ Oh, ven! en tu pelo rubio

Pondré coronas de estrellas,

Sobre mis cielos aparecerás

Más soberbia que ellas.



- Oh, eres hermoso, como solo en un sueño

Un demonio puede aparecer,

Pero sobre tu camino

¡ Yo nunca caminaré !



Me duelen las cuerdas de mi pecho

Por culpa de tu cruel amor,

Tus ojos grandes y pesados duelen,

Tu mirada me está quemando.



- ¿ Pero como puedo bajar yo ?

¿ Será que no entiendes

Que yo soy inmortal,

Mientras tú eres mortal ?



- No busco palabras selectas,

Ni sabría como empezar,

Aunque estás hablando claramente,

Yo no te puedo comprender.



Pero si quieres de verdad

Que yo me enamore de ti,

Bájate sobre la tierra,

Y seas mortal como yo.



- Tu pides mi inmortalidad

En cambio por un beso,

Pero quiero que sepas plenamente

La intensidad de mi amor;



Sí, naceré desde el pecado,

Recibiendo otra ley;

Estoy unido con la eternidad

Pero quiero estar desunido.



Y se va... caminos infinitos...

Por el amor para una niña,

Escapó de su lugar de arriba,

Desapareció por muchos días.



               *



En todo éste tiempo, Cătălin,

Astuto niño del palacio,

Que llena las copas con vino

En tiempos de fiesta,



Un paje que transporta

Los vestidos de la reina,

Hijo natural y de vergüenza,

Pero con mirada atrevida,



Con mejillas como peonías,

Pues así son de rojos,

Se está colando y espera

Mirando a la princesa Cătălina.



Pero que hermosa llegó a ser,

Ahora es tan soberbia,

Bueno, Cătălin, ahora es el momento

Para que pruebes fortuna.



Pasando la cogió suavemente

En un rincón del palacio,

- Pero qué quieres, Cătălin ?

Vete a tus asuntos.



- ¿ Qué quiero ? Quisiera que no te quedaras más

Perdida en tus pensamientos,

Mejor ríes y me das

Un beso, sólo uno.



- Pero yo ni sé que me pides,

Déjame en paz, corre de aquí,

Oh, para el lucero de arriba

Tengo una enorme añoranza.



- Si tú no sabes, te puedo enseñar

Paso con paso el amor,

Tú sólo quédate tranquila,

Pues no tenemos prisa.



Como el cazador en el bosque

Extiende su lazo para coger pajaritos,

Cuando yo extiendo mi brazo izquierdo

Cógeme tú también con tu brazo;



Y tus ojos inmóviles

Tienen que quedarse bajo los míos,

Si te levanto desde los sobacos,

Levántate de tus talones;



Cuando mi cara está bajando,

Hacia arriba quédate con tu cara,

Para que nos miremos ávidamente

Y dulcemente por una vida entera;



Y para que sea plenamente

El amor conocido para ti,

Cuando inclinándome te beso,

Bésame tú también.



Ella escuchaba al niño

Sorprendida y distraída,

Y con vergüenza y con cariño,

No quiere, pero se deja...



Y le dice lentamente : - Desde pequeña

Te conocí a ti,

Parlanchín y de nada,

Semejante conmigo...



Pero un lucero, aparecido

Desde el silencio del olvido,

Da horizonte infinito

A la soledad del mar;



Y en secreto bajo las cejas,

Porque se llenan de lágrimas

Cuando las olas pasan

Viajando hacia él;



Brilla con un amor inmenso,

Para mitigar mi dolor,

Pero se levanta cada vez más arriba,

Y ahí yo no puedo llegar.



Entra tristemente con rayos fríos

Desde el mundo que nos separa,

Siempre lo amaré y siempre

Se mantendrá lejos de mi...



Por eso mis días son

Vacíos como una estepa,

Pero las noches tienen un encanto santo

Que ya no puedo entender.



- Tú eres una niña, esto pasa...

Vamos a escapar en el mundo,

Perderán nuestras huellas,

No sabrán nuestros nombres,



Porque los dos estaremos tranquilos,

Estaremos alegres y salvos,

Perderás la añoranza por los padres

Y los sueños con luceros.



                 *



Se marchó el lucero. Crecían

En el cielo sus alas,

Y caminos de miles de años pasaban

Como si sólo fueran segundos.



Un cielo con estrellas encima,

Debajo de él cielo con estrellas,

Parecía un rayo continuo

Que vagaba entre ellos.



Y desde los valles del caos,

Alrededor de sí,

Veía, como en el primer día,

Como brotaban luces;



Como brotando lo rodeaban,

Como unos mares, como nadando,

Él vuela, un pensamiento lleno de añoranza,

Hasta que desaparece todo, todo;



Porque donde él llega no hay fronteras,

Ni ojos para percibir,

Y el tiempo intenta en vano

Nacer desde abismos.



No hay nada y sin embargo hay

Una sed que lo consume,

Hay un abismo semejante

Al olvido ciego.



- Del peso de la negra eternidad,

Padre, desátame,

Y alabado seas siempre

En el mundo entero;



Oh, pídeme, Dios, cualquier precio,

Pero dame un nuevo destino,

Porque eres manantial de vidas,

Y dueño sobre la muerte;



Quítame el nimbo de la inmortalidad

Y el fuego de mi mirada,

Y para todo dame en cambio

Una hora de amor...



Desde el caos, Señor, aparecí

Y al caos quiero regresar,

Y del reposo yo nací,

Y tengo sed de reposar.



- Hyperion, que desde abismos

Apareces con un mundo entero,

No pidas signos y milagros

Que no tienen faz y nombre.



¿ Tú quieres considerarte hombre,

Quieres ser como ellos ?

Pero pueden morir todos los hombres,

Solamente nacerán otros.



Ellos solo construyen en el viento

Mezquinos ideales -

Cuando olas descubren una tumba,

La cubren otras olas;



Ellos sólo tienen estrellas con suerte

Y destinos caprichosos,

Nosotros no dependemos del tiempo y del espacio

Y no conocemos la muerte.



Desde el seno del eterno ayer

Vive hoy lo que morirá,

Un sol si se apaga en el cielo,

Otro sol va a nacer;



Pareciendo que siempre brillará,

La sombra de la muerte está presente,

Porque todos nacen para morir

Y mueren para nacer.



Y, tú, Hyperion, te quedas,

Da igual donde te pongas...

Pídeme mi primera palabra -

¿ Quieres que te dé sabiduría ?



¿ Quieres que dé una voz a tu boca,

Para que después de una canción,

Las montañas cubiertas de bosques

Y las islas lleguen en el mar ?



¿ A lo mejor quieres en eventos mostrar

Justicia y fortaleza ?

Te podría dar la tierra entera

Y la podrías hacer tu imperio.



Te doy mástil detrás de mástil,

Soldados para atravesar

La ancha tierra y el largo mar,

Pero la muerte no te la puedo dar...



¿ Y para quién quieres morir ?

Regresa ahí, y mira,

Mira a ese planeta errante

Y verás lo que te espera.



               *



En su lugar destinado en el cielo

Hyperion regresa ahora,

Y, como en el día de ayer,

Difunde su luz sobre todo.



Porque es tarde, tiempo de ocaso,

La noche va a comenzar;

La luna aparece tranquila

Y temblando del mar



Y llena con sus rayos

Los caminos de los bosques.

Bajo la fila de gallardos tilos

Estaban sentados dos jóvenes :



- Oh, deja que mi cabeza se siente,

Sobre tu pecho, mi querida,

Bajo el rayo de tu ojo sereno

E infinitamente dulce;



Con el encanto de la fría luz

Atraviesa mis pensamientos,

Difundiendo tranquilidad eterna

Sobre mi noche de pasiones.



Y encima de mí quédate,

Para apagar mi dolor,

Porque eres mi primer amor

Y mi última ensoñación.



Hyperion veía desde arriba

La sorpresa en sus caras;

Tímidamente un brazo sobre su cuello,

Ella le da un abrazo...



Huelen las flores plateadas

Y caen, una dulce lluvia,

Sobre las coronillas de dos niños

Con pelo rubio, largo.



Ella, embriagada de amor,

Levanta sus ojos. Ve

El lucero. Y despacio

Le entrega sus deseos :



- Baja suavemente, tierno lucero,

Deslizando sobre un rayo,

Entra en el bosque y en mi pensamiento,

¡ Iluminando mi suerte !



Él tiembla como en otras veces

En bosques, sobre colinas,

Guiando soledades

De olas movedizas;



Pero no cae como en el pasado

En mares desde las alturas :

- ¿ Qué te importa, faz de tierra,

Si soy yo o cualquier otro ?



Viviendo en vuestro círculo estrecho,

La suerte os guía el camino,

Pero yo en mi propio mundo me siento

Tan inmortal como frío.

texto:  http://es.wikisource.org/wiki/El_lucero