lunes, 8 de abril de 2013

Las Ursitoare



Superstición o no, ursitoarele son figuras míticas tradicionales que fascinan la imaginación de la gente aun desde los tiempos antiguos. Su papel es crucial en la determinación del destino de una persona y tal vez, justo por eso, la gente de todas partes siguen honrándolas. 


Las ursitoare son tres hermanas con poderes mágicos que tienen el poder de establecer aún desde los primeros momentos de la vida de un niño cual será su destino, escribiéndolo en el Libro de la Vida. Ellas le traen al niño regalos de incalculable valor; cada hada ursitoare tiene el poder de ofrecer un regalo mágico. 

En la creencia popular, las ursitoare tienen  distintos papeles:
La mayor, Ursita- gira el hilo de la vida
La del intermedio, La Fe- mantiene el hilo de la vida
La Pequeña, La muerte- corta el hilo de la vida.
Otros piensan que cada una de las tres hermanas ursitoare representa el momento del nacimiento: la primera enseña el mes en el cual nació el niño, la segunda indica el día y la tercera representa la hora en la cual nació el bebé.


En función de la zona, las opiniones sobre las ursitoare son distintas. 
En Moldavia, algunos dicen que hay tres ursitoare; otros dicen que hay siete, nueve o doce. En Transilvania se dice que hay tres, siete , nueve u once ursitoare o uratori. Los de Oltenia son más precisos, ellos piensan que hay tres ursitoare o hadas, todas mujeres. Pero nadie puede estar seguro porque nunca las había visto.

Ellas vienen por la noche, en el cuarto del niño y de la madre o a la ventana. Algunos dicen que vienen en el primer día, otros en el tercero y algunos dicen que en la primera semana después del nacimiento.
Para que dejaran buenos deseos, se les preparaba una mesa muy rica. En Moldavia se ponía pan, agua, harina, un vaso con harina de maíz, trigo, albahaca, azúcar, sal, aceite, mermelada, aun lápiz, un libro y dinero. En Transilvania se ponía agua, vino, brandy, pasteles, semillas, cebolla, pan, colaci, dinero, un lápiz, libro, etc.

Los de Oltenia son los que mejor las recibían. Ponían a la ventana una mesa redonda con tres patas; tres sillas, tres platos con cucharas y tres vasos de agua fría. En el centro ponían una ázima con miel que tenía imprimido tres cruces, preparada por una chica virgen. En la mesa se ponían tres cebollas, albahaca, sal, vino, brandy, ropa, un libro, pan, dinero, lana, etc. Bajo la mesa se pone una cubeta de agua para que en el segundo día se lave allá al bebé.
Las Ursitoare vienen a las 12, según dice la mayoría.

En esa noche, en el cuarto duermen la madre con el niño y la comadrona. La puerta se dejaba abierta para no enfadar a las ursitoare. Todos se acostaban sobre la mano derecha con el fin de recordar lo que soñaban. El sueño de la madre era muy importante porque se cumplía siempre. Por la mañana, la ázima se rompía en tres partes, que se daban a tres niños sanos que tenían padres vivos. Lo demás se ofrecía a los pobres. El dinero se cogía para la comadrona. 

Estas tradiciones se cumplían en el pasado. Hoy en día, este tipo de rituales se pueden encontrar en algunas zonas del país. Algunas mujeres organizan la mesa para las ursitoare en el hospital- en la ventana del salón, o después de regresar a casa.







domingo, 7 de abril de 2013

Vlad el Empalador y los mensajeros turcos.


Aunque el príncipe Vlad luchaba por mantener buenas relaciones con los vecinos, no permitía que le trataran sin el respeto debido, aun si el país que gobernaba era uno pequeño - como era Valaquia. 

A la corte real llegaron los mensajeros de parte de Mohamed, el sultán turco. Tan pronto como entraron en la sala de invitados, ellos hicieron reverencias, así como tenían las costumbres, pero no descubrieron sus cabezas, quedándose con los turbantes en sus coronas. El príncipe les preguntó, sin ocultar su disgusto:

- ¿Por qué hacéis eso? ¿No sabéis que estáis ante el príncipe de este país?
Los mensajeros turcos siguieron sin descubrir  sus cabezas.
- ¡Así es la costumbre en nuestro país, Majestad! y nuestro dueño la mantiene.
Entonces Vlad el Empalador ya no aguantó más y levantó la mano para ordenar:



-  Si su sultán sufre de vergüenza  si se quedan con la cabeza descubierta, nosotros no estamos acostumbradas de esta manera. De todos modos, id a decirle que no envíe sus costumbres a otros dueños, que no tienen el deseo de tenerlas o mantenerlas en sus tierras también. Yo, sin embargo, aunque no reciba su ley, no significa que intento impedirseelo para respetarla. Al contrario: mi deseo es apoyarles y fortalecer su ley, para que la mantenga con fuerza; por eso comando ¡qué les claven los turbantes de sus cabezas!


Con clavos de hierro se han enganchado los turbantes en sus cabezas. Luego, Vlad el Empalador dejó ir a los mensajeros y decirle al sultán cómo cada pueblo debe mantener sus costumbres, tradiciones, pero no imponerlas a los demás, aunque sean sus sometidos.



sábado, 6 de abril de 2013

Elisa Leonida Zamfirescu- la primera mujer ingeniero del mundo


Nació el 10 de noviembre de 1887 en Galati, Rumania. Después de acabar el instituto intentó inscribirse al Colegio Puentes y Caminos de Bucarest, pero fue rechazada debido a los prejuicios sexistas. Por lo tanto se fue a Berlín y, en 1909, se inscribió en la Academia Real Técnica. Al registrarse, el decano trató de convencerla de que renunciara, citando " los tres K" (kirche, kinder, küche –iglesia, niños, cocina) que definían el perfil de la mujer en aquella época. 



Los directores de la Academia estaban situados ante una situación nueva: era la primera candidata de la historia de la Academia, pero escribía y hablaba perfectamente el alemán, tenia conocimientos sobresalientes de matemáticas, física  y química. Finalmente, la aceptaron. Tal vez, importo el hecho de que su hermano, Dimitrie Leonida, también era estudiante de la Academia. Sin embargo, sus compañeros la ignoraban. La historia dice que uno de sus profesores, al verla en la sala de clases, gritó: "La cocina es el lugar de las mujeres, no en la Politécnica.”

Elisa no cambió de idea y en 1912 se graduó con honores, el decano la denominó como " la más diligente de los diligentes", convirtiéndose en la primera mujer ingeniero del mundo. Fue directora de los laboratorios del Instituto Geológico de Rumania y, al mismo tiempo, desempeñó labores de profesora de física y química. 



viernes, 5 de abril de 2013

El castillo Ghika de Dofteana

Ubicado en el valle de Trotus, el castillo Ghika de Dofteana fue construido en el estilo romántico entre los siglos XIX y XX. La construcción fue diseñada como un castillo de caza para la familia Ghika y para levantarla, fue traído un arquitecto italiano y materiales de construcciones del extranjero, entre los cuales destaca el mármol de Carrara. 

En los últimos 70-80 años, la construcción sobrevivió a las dos guerras mundiales y a un incendio devastador. Entre los años 1941-1944, dentro del Castillo se estableció el Comando del ejército Alemán de Wehrmacht.

Desde 1945, el castillo pasó a ser propiedad del estado y todos los objetos de valor se han perdido. Luego, el castillo fue vendido por el Ayuntamiento Darmanesti a un inversor que empezó un nuevo proceso de restauración. Por desgracia, la maldición sobre el castillo se manifestó de nuevo. Un terrible incendio afecto el castillo y desalentó al propietario. 


Actualmente, el edificio está en venta de nuevo. La construcción impresiona a los visitantes por haber sido un testigo mudo de tantos eventos dramáticos. Devastado por gente y fuego, el castillo de mármol y ladrillo rojo se quedo recto ante el su infeliz destino. 

En el ámbito verde intenso de los árboles seculares, encontrarán un edificio  cuyo pasado tumultuoso no le dañó el encanto sino le ofreció esa aura de fascinación.



jueves, 4 de abril de 2013

Sr. Goe- parte II


La yaya saca de su bolsa una boina, también del uniforme de la cañonera le Formidable.
- ¿ Todavía te duele la nariz,  chiquitín? le pregunta la yaya.
- No... contesta Goe.
- ¿Seguro, seguro?
- ¡Seguro!
- ¡Ven aquí, que te daré un beso!
Y le besa en la punta de la nariz; luego, arreglándole la boina:
- ¡Parece que te sienta mejor con la boina!... dice la yaya, admirándole.
- ¿Y con qué no le sienta bien? añade la tía Mita, admirándole ella también.
- ¡Anda, dejadle! lo mimáis demasiado... ¡Oye, tú! ¡sombrero y ticket nuevo! dice la madre, fingiendo estar enojada.
- ¡ Qué sea el pequeño sano! dice la yaya. Pero la madre añade:
- ¿ Y a la mami no la besas?
- A ti, ¡no quiero! dice Goe con humor.
- ¿ Ah, si? dice la madre. ¡Deja!... y se cubre los ojos con las manos fingiendo llorar.
- ¡Anda, deja! ¡que ya sé que estás fingiendo! dice Goe.
- ¡Encontraste a quien engañar! contesta la yaya.
La madre empieza a reír; saca algo de su bolsa y dice:
- El que me besa.... ¡mira!... ¡ chucolate!
La madre besa a Goe, Goe a la madre y, cogiendo el pedacito de chucolate, sale de nuevo en el pasillo.
- Chiquitín, ¡no saques más la cabeza por la ventana!... ¡Madre mía, qué listo que es mi niño!, dice la yaya.
- ¡ En serio, de verdad! añade la tía Mita.
Mientas Goe comía su chucolate fuera, las señoras se pusieron a hablar sobre una y otra... El tren corría ahora desde Crivina hacia Peris.
- ¡ Anda, ve y mira que hace el niño allá fuera, mama! dice la madre.
La yaya se levanta despacio y va al pasillo:
- ¡Goe! ¡chiquitín! ¿dónde estás?
Goe no está.
- ¡ Dios mío! grita la señora, ¡ el chico no está! ¿ Donde está el chico? ... ¡se ha perdido mi niño!
Y todas las señoras saltan...
- ¡ Se cayó del tren, el muchacho! ¡tía, que me muerooo!
Pero de repente, se oyen ruidos desde el compartimento donde entra solamente una persona.
- Goe, chico, ¿estás allá?
-¡Sí!
- Anda, dice la yaya, ¡sal de ahí! que nos asustaste.
-¡No puedo! grita Goe desde adentro.
-¿Por qué? ... ¿te duele el corazón?
-¡No! no puedo...
- ¡Está cerrado! dice la yaya, intentado abrir la puerta.
- ¡No puedo abrir! grita Goe desesperado.
-¡Dios mío!¡que se desmaya el chico!

Al final viene el controlador con el ticket: recibe el dinero y libera al muchacho, a quien las señoras besan dulce como si lo vieran después de mucho tiempo. La yaya decide quedarse en el pasillo, sobre una maleta de un extranjero, para vigilar a Goe que no le pase nada. El chiquitin ve una línea de metal en la esquina del pasillo que tiene arriba una empuñadura. Se sube encima de una maleta, pone la mano en la empuñadura y la tira.


- ¡ Siéntate bien, chiquitin!¡ no vayas a romper algo ahora! dice la yaya.
El tren sigue su camino desde Peris hacia Buftea con gran velocidad. Pero a la medida del kilometro 24, de repente de oye un sonido, luego el señal de alarma, tres silbatos cortos, y el tren para produciendo una fuerte sacudida.
¿Qué pasa?¿Qué pasa?... Todos los pasajeros van asustados a las ventanas, puertas y escaleras...
-¡ Goe, chiquitin! ¡Goe! grita la tía Mita saliendo rápido del compartimiento.
Goe está en el pasillo... ¿ Por qué paro el tren?

Alguien, no se sabe de qué vagón, tiro de la alarma. ¿De qué vagón?... Esto es fácil de descubrir; la manivela de la señal se tira solo si rompes el hilo con nudos. El personal del tren va y mira las ruedas taponadas con toda la presión, tan taponadas que el mecánico necesita tres minutos para cargar su bomba de aire comprimido y poner en marcha de nuevo el tren. Durante todo este tiempo, los conductores y el jefe del tren van de vagón en vagón para mirar los aparatos de los señales de alarma.

¿Quién puede adivinar en que vagón estaba roto el hilo e invertida la manivela? ¡ Que raro!  justo en el vagón de donde voló hace poco el sombrero del marinero. ¿Quién?¿Quién tiró de la manivela? La yaya duerme en el fondo del coupé con su chiquitín en brazos. No se puede saber quién tiro de la manivela.

El tren comienza su camino de nuevo y por fin, llega a Bucarest con un retraso de unos minutos. Todo el mundo baja. La yaya le arregla la boina al Goe, le pregunta si aún le duele la nariz y le da un beso dulce.

Luego las señoras suben con el chiquitín en un carruaje y van hacia el centro de la ciudad:
- ¡A la avenida, taxista!¡A la avenida!...






Castillo Iulia Hasdeu de Campina


La historia del castillo de Campina es una muy triste. Bogdan Petriceiu Hasdeu empezó en 1893 a construir este castillo en memoria de su hija Iulia, que murió a tan sólo 19 años.


Durante su vida, Iulia Hasdeu fue considerada un niño genio, un verdadero fenómeno y su muerte prematura la convirtió en un mito.


La leyenda cuenta que Hasdeu fue el primer practicante del espiritismo en Rumania y que conseguía ponerse en contacto con el espíritu de su hija. Se dice que hasta el Castillo fue diseñado en base de los proyectos que Iulia Hasdeu se los envió a su padre por medios paranormales.


Las obras del edificio se acabaron en 1896 y la construcción final incluyó un cuarto oscuro dedicado a las sesiones de espiritismo donde Hasdeu se retiraba para meditar.
Después de la muerte del científico, el castillo fue donado al Estado y transformado en un museo.
Colocado bajo el místico, el castillo fascinó a muchos arquitectos y turistas. Hoy está incluido en la Lista de Monumentos Históricos y aquí se pueden admirar fotografías, manuscritos, documentos, obras de arte o ediciones princeps de unas obras que pertenecían al escritor. 






miércoles, 3 de abril de 2013

Sr. Goe- parte I


- escrito por Ion Luca Caragiale 


Para que no se repita este año también, la yaya, la mami y la tía Mita le prometieron al joven Goe llevarle a Bucarest para el 10 de mayo.
Nos importa poco que estas señoras decidieron dejar su ciudad e ir a la capital solamente para este parásito de hijo y nieto suyo. Es suficiente que en un día, muy temprano, las mujeres, muy bien vestidas, junto al joven Goe esperaban ansiosamente en la plataforma de la ciudad X el tren que tenía que llevarlos a Bucarest. La verdad es que, el que quiere participar en una fiesta nacional tan importante como esta, se tiene que despertar temprano. El tren en el cual se subirán llegará a Bucarest a las ocho menos diez. El Sr. Goe está muy impaciente y con tono de mando y el ceño fruncido dice:
- ¡Yaya, yaya! ¿por qué no viene ya?.... ¡Yo quiero que venga!
-¡ Ahora, ahora viene, mi chiquitín! contesta la señora.
Besa a su nieto; luego le ajusta el sombrero.
El joven Goe lleva un buen traje de marinero, sombrero de paja, con inscripción en la cinta : le Formidable, y bajo la cinta el ticket de viaje puesto por la tía Mita, porque "así es como llevan los hombres el ticket".
-¿ Ves que bien le queda?- dice la yaya- ¿ con su traje de marinelo?
- Mama, ¿no te dije que no se dice marinelo?
-¿Entonces como se dice?
- Marinaro...
- Bueno, vosotros podéis decir como sabéis; yo digo como sé. Así se decía antes, cuando salió esta moda para los niños- marinelo.    
-¿Veis como sois tontas las dos? interrumpe el joven Goe. No se dice marinaro y tampoco marinelo...
- ¿ Pero cómo se dice, listo? pregunta la tía Mita con una sonrisa simpática.
- Marinoro...
- Pues, bueno.  No estudió todo el mundo libros, ¡como tú! dice la yaya y besa a su nieto, arreglándole de nuevo el sombrero.
Pero no tenemos tiempo de discusiones filológicas tan largas: llega el tren y no se queda mucho.
El tren está lleno... Sin embargo, con mucha voluntad de parte de unos jóvenes educados, que van solamente hasta una estación cercana, hay lugares para las señoras. El tren se fue... La yaya se persigna, luego enciende un cigarrillo... Goe no quiere entrar en el coupé; quiere quedarse en el pasillo del vagón con los hombres.
- ¡Nooo! ... ¡no puedes sacar tu cabeza por la ventana, pequeño! dice uno de los jóvenes al Sr. Goe y lo tira un poco atrás.
- ¿Y a ti que te importa, feo? dice el niño apartándose.
Y después de ponerle mala cara, se cuelga de nuevo con ambas manos de la barra de la alarma y saca la cabeza fuera. Pero no logra decir algo el feo que el pequeño retira asustado la cabeza descubierta y empieza a gritar:

- ¡Mami, yaya, tía Mita!
-¿ Qué pasa, qué pasa? saltan las señores.
- ¡ Que pare! grita más fuerte aún Goe. ¡ Mi sombrero ha volado!¡ Que pareeeeeee!!!
Mientras tanto entro en el vagón el controlador para ver quien subió en la última parada.
- ¡Los tickets, señores!
Las señoras enseñan sus tickets, explicándole al controlador por qué Goe no podía hacer lo mismo: porque el ticket estaba en la cinta del sombrero y, si voló el sombrero, por supuesto que voló con la cinta y todo. Pero si que tenía ticket....
- ¡De verdad, yo misma se lo compre! dice la tía Mita.
Pero el controlador parece que no entiende, pide el ticket; si no, en la próxima parada, tiene que sacar al Sr. Goe. Así está escrito en el reglamento: si un pasajero no tiene ticket y no declara eso, se le da una penalización de 7 lei y 50 céntimos y baja del tren lo antes posible. 
- ¿ Y nosotras qué declaramos? grita la madre.
-¿ Qué? ¿Es culpable el chico si le voló el sombrero? dice la yaya.
-¿ Y por qué saco la cabeza en la ventana? ¡Yo le dije que no la sacara! dice con rencor el feo.
- ¡ No es tu problema! ¿ A ti qué te importa? le dice la tía Mita al feo...
- Mire, señora... - dice el controlador - tiene que pagar por el ticket...
- ¿Pagar de nuevo?¿Pero no lo pague una vez?
- Y además de eso 1 leu y 25 céntimos.
- ¿Además?...
- ¿Ves? si no te portas bien, dice la madre y lo sacude a Goe de la mano.
- ¿Qué haces, mujer?¿estás loca?¿no sabes lo sensible que es? dice la yaya.


Y cogiéndole de la otra mano, lo tira hacia ella, justo cuando el tren, suena por sus ruedas fuerte. El chico pierde su centro de gravedad y toca con la nariz el cierre de la puerta del coupe. Goe empieza a gritar... pero en fin, no había nada más que hacer. Tienen que pagar el ticket que cortará el controlador de su carnet.¡ Pero que pena por el sombrero!... ¿ Qué hará el Sr. Goe en Bucarest con la cabeza descubierta?¡y todas las tiendas cerradas!... todo el mundo se asombraría ya que no sabe cuánto cuidado le llevan la yaya y la mami. ¿ Como era para dejar al niño ir de casa solo con el sombrero de paja? ¿ Qué pasa si llueve o hace calor? 
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Iris- No me olvides




Estrofa 1:
Para que no me olvides, tienes las noches de plata
Va a nevar en tu pelo el invierno de mi alma,
Para que no me olvides, yo te deje un sueño
De los recuerdos de los días cuando llegábamos hasta las nubes.


Ante- estribillo
Si los años pasaran en mi vida
Dejando atrás sólo mis ojos
Oh, Señor, como me gustaría encontrarte
Siempre serás mía.

Estribillo:
No me olvides, tal vez duele
La esperanza se pierde poco a poco atrás.
No me olvides, si, tal vez duele
Espera en la noche solamente mi amor.

Espera en la noche solamente mi amor.

Estrofa 2:
Cuando los veranos me duelen
te dejo una fila de flores
Para que me recuerden a tus ojos
Que te traigan , tal vez quieres.

Ante- estribillo
Estribillo (x2)
Ante- estribillo
Estribillo (x2)



martes, 2 de abril de 2013

La muerte de la cierva


- escrito por Nicolae Labis


La sequía mató cualquier soplo de viento.
El sol se derritió y cayó a la tierra.
El cielo se quedo caliente y desnudo.
Los cubos sacan de la fuente mucho barro.
En los bosques, más a menudo tiros, tiros,
Bailan salvajes, juegos satánicos.

Sigo a mi padre, por las colinas,
Y me arañan los árboles, malos y secos.
Empezamos los dos la caza de ciervas,
La caza del hambre en los Cárpatos.

La sed me mata. Hierve en la piedra
El agua escapando de la fuente.
La cabeza me pesa en los hombros. Camino como
En otro planeta, inmenso, extranjero y difícil.

Esperamos en un sitio, donde todavía suena,
De las cadenas de ondas, los resortes.
Cuando se vaya el sol, cuando salga la luna,
Aquí vendrán a beber en línea
Uno por una, todas las ciervas.

Le digo a mi padre que tengo sed y me hace señales para que me callara.
Agua asombrosa, ¡que rápido te mueves!
Me siento unido a través de la sed con la criatura que morirá
A una hora detenida por ley y tradiciones.

Con susurros suaves respira el valle.
¡Qué terrible crepúsculo flota en el universo!
En el horizonte gotea sangre y mi pecho es rojo, como si
Limpiara sobre él mis manos llenas de sangre.

Como en un altar, arden helechos con llamas púrpuras,
Y las estrellas sorprendidas parpadean entre ellas.
¡Oh, cómo quisiera que no vengas, que no vengas
Hermoso sacrificio de mi bosque!












Ella se muestra saltando y luego se para
Mirando alrededor con una especie de temor,
Su nariz delgada emociono el agua
Con círculos evasivos de latón.

Tenía en sus ojos húmedos algo confuso,
Sabía que iba a morir y que le dolerá.
Me parecía que revivía un mito
Con la chica transformada en cierva.

Desde arriba, la luz pálida, de la luna
Tamizaba en su piel caliente flores de cerezo.
¡Oh, cómo deseaba que por primera vez
La escopeta de mi padre falle!

Pero las balas sonaron. Caída de rodillas
Levantó su cabeza, lo sacudió hacia las estrellas
Se precipita y derrama rojos
Fugaces abalorios de sangre.

Un ave azul se movió entre las ramas,
Y el alma de la cierva hacia el cielo
Voló, gritando como cuando en otoño
Los pájaros dejan sus nidos vacíos.

Fui despacio y cerré
Sus ojos umbrosos y tristes
Y me sorprendí callado cuando mi padre
Dijo alegremente:- ¡Tenemos carne!

Le digo a mi padre que tengo sed y me hace señal que bebiera.
Agua asombrosa, ¡que rápido te mueves!
Me siento unido a través de la sed con la criatura que murió
A una hora detenida por ley y tradiciones...

Mas vanas son las leyes y ajenas
Cuando vivir logramos ya apenas,
Qué costumbres ni qué compasión, cuando
Dejamos a mi hermana agonizando.

El rifle de mi padre humo echa.
Valles sin viento, caen las hojas
Mi padre alza un fuego espeluznante.
¡Oh, nunca será el bosque como antes!

Desde las hierbas cojo en manos sin saber
Una campanilla plateada...
Mi padre saca y tiene en su palma
El corazón y los riñones de la cierva.

¿Qué pasa corazón? ¡Tengo hambre! Quiero vivir y quisiera...
Tú, perdóname, doncella- ¡ah, tú, mi cierva!
Tengo sueño. ¡Qué alto es el fuego! Y el bosque ¡qué profundo!
Lloro. ¿ Qué pensará mi padre? Como y lloro. ¡Como!












lunes, 1 de abril de 2013

El Bromista


-cuento escrito por Ion Creanga


Un día, un comerciante que pasaba por varios pueblos y ciudades para comprar trigo, maíz y otras cosas, llegó a una puente y se encontró con un hombre que estaba sentado allí: este era el Bromista. El comerciante quiso hacerle unas preguntas, como cualquier mercante así que le preguntó:
- ¿De donde eres, cristiano?
- Pues mira, de nuestro pueblo, contestó el Bromista.
- ¿Qué pueblo es el vuestro?

- De allá, enseñando el pueblo que había en una colina cercana.
- Vale, pero ¿qué pueblo es ese? Yo no lo conozco.
- Anda, ¿cómo no lo vas a conocer? Es nuestro pueblo. Y yo soy de allá.
- Así no, idiota. Yo te pregunto : ese pueblo ¿de quién es? y ¿cómo se bautiza (llama)?
- Dios mío, pero ¿tú no sabes que los pueblos son de los ricos y este es de nuestro dueño que vive en Bucarest? Y al pueblo le bautiza el cura con un vaso de agua, tal como está escrito en los libros santos.
El comerciante le mira y piensa: Madre mía, este sí que es el  Bromista.
- Y a ti ¿cómo te llaman?
- Vaya..que pregunta. Me llaman como a cualquiera: ¡ven aquí!, ¡ven allá!
El comerciante se hizo una cruz y luego le preguntó:
- Y ¿cómo más te llaman?
- Pues así: ¡ven! ¡oye tuuu!¡eeey! contesta el Bromista.
El comerciante empezó a reír y dijo: ¡que tonto! Luego le preguntó:
- Y qué alimentos hay (cultiváis) por allí?
- Normalmente comemos mamaliga, dijo el Bromista.
- Entiéndeme, idiota! No te pregunto de comida hecha en casa.
- Entonces ¿de qué comida me preguntas?
- Te preguntó si cultiváis trigo, cebada, cosas así.
- Si, si,  crecieron hasta la cintura.
- No te pregunto de su altura, ya que no quiero paja para los bueyes,  quiero saber cómo es el grano de cebada.
-  Te lo digo yo si no lo sabes, dice el Bromista. El grano de cebada es largo y tiene color amarillo.
- ¡Que ya lo se! Pero dime ¿cómo se vende? porque me gustaría comprar yo también. 
- ¡Anda! ¿No sabes cómo? Pues uno da trigo o cebada y el otro da dinero.



- No me entiendes... Yo te pregunto: ¿cómo se vende???
- Vaya, esto tampoco lo sabes. Déjame que te lo diga: coges la bolsa y pones en ella hasta que se rellene.
- Yo no te pregunte eso, ¡hombre sin cerebro!
- ¿Pero que me preguntaste? dice el Bromista.
- ¿A qué precio se vendé? ¿para cuánto dinero?
- Pues así como lo negocias; y cuánto dinero pagas, tanto coges.
 El comerciante, enfadado, le preguntó:
- Idiotas como tú .... ¿hay muchos en el pueblo?
- iujuuu! Está el yayo Musat, Stan, Neagu, Voicu, Florea, Soare, yayo Bran, Coman y otros.
- ¡Para ya! es suficiente...¿ Pero quién es el más grande? (el que conduce el pueblo)
- Pues yayo Chitu. Él es el más alto de todos. Es tan alto que no puedes llegar ni a su hombro.
-¡Bre!... ¡idiota! No te pregunté eso.
-¿Pero qué me preguntaste? dice el Bromista.
- Te pregunté :¿a quién escucháis (hacéis caso) todos aquí en el pueblo?
- ¡Ja! anda qué pregunta. Pues al cantante Bran. Cuando empieza a cantar, todo el pueblo se queda con los ojos y las orejas hacia él.
- ¡Que no te pregunté esoooo, idiota!¡ Contesta de una vez a mi pregunta!
-¿ Qué pregunta?
- Te pregunté: ¿ a quién tenéis miedo aquí en el pueblo?
- ¡Madre mía! a quién ? Al yayo Popa, hombre! Cuando vuelve del pasto, huimos cada uno adonde podemos.  Le llevamos tanto miedo... es que parece rabioso; cuando empieza a rugir asusta hasta a los niños del pueblo.
- Pero vamos a ver! ¿Tú qué tipo de hombre eres? ¿Serás un espíritu malo o hermano de Spaima Padurii ? (la Bruja mala del Bosque).
-¡Oh, Dios! ¿ Por qué me preguntas eso? cuando me miras. ¿Qué? ¿No ves que soy hombre como tú? Tengo cabeza, boca, manos y piernas, me muevo y veo como todos los demás.
- Así te veo yo también, pero tienes cerebro como una bestia. Dime en serio, ¿tenéis maestros o toneleros en vuestro pueblo?
- Claro que tenemos.
- Pues anda, coge dinero y ve que te ponga las neuronas que te faltan.


La estupidez heredada del nacimiento no tiene cura en este mundo;  es una enfermedad mala que no se puede tratar ni en colegíos, ni en hospitales.