
Superstición o no, ursitoarele son figuras míticas tradicionales que fascinan la imaginación de la gente aun desde los tiempos antiguos. Su papel es crucial en la determinación del destino de una persona y tal vez, justo por eso, la gente de todas partes siguen honrándolas.
Las ursitoare son tres hermanas con poderes mágicos que tienen el poder de establecer aún desde los primeros momentos de la vida de un niño cual será su destino, escribiéndolo en el Libro de la Vida. Ellas le traen al niño regalos de incalculable valor; cada hada ursitoare tiene el poder de ofrecer un regalo mágico.
En la creencia popular, las ursitoare tienen distintos papeles:
La mayor, Ursita- gira el hilo de la vida
La del intermedio, La Fe- mantiene el hilo de la vida
La Pequeña, La muerte- corta el hilo de la vida.
Otros piensan que cada una de las tres hermanas ursitoare representa el momento del nacimiento: la primera enseña el mes en el cual nació el niño, la segunda indica el día y la tercera representa la hora en la cual nació el bebé.
En función de la zona, las opiniones sobre las ursitoare son distintas.
En Moldavia, algunos dicen que hay tres ursitoare; otros dicen que hay siete, nueve o doce. En Transilvania se dice que hay tres, siete , nueve u once ursitoare o uratori. Los de Oltenia son más precisos, ellos piensan que hay tres ursitoare o hadas, todas mujeres. Pero nadie puede estar seguro porque nunca las había visto.
Ellas vienen por la noche, en el cuarto del niño y de la madre o a la ventana. Algunos dicen que vienen en el primer día, otros en el tercero y algunos dicen que en la primera semana después del nacimiento.
Para que dejaran buenos deseos, se les preparaba una mesa muy rica. En Moldavia se ponía pan, agua, harina, un vaso con harina de maíz, trigo, albahaca, azúcar, sal, aceite, mermelada, aun lápiz, un libro y dinero. En Transilvania se ponía agua, vino, brandy, pasteles, semillas, cebolla, pan, colaci, dinero, un lápiz, libro, etc.
Los de Oltenia son los que mejor las recibían. Ponían a la ventana una mesa redonda con tres patas; tres sillas, tres platos con cucharas y tres vasos de agua fría. En el centro ponían una ázima con miel que tenía imprimido tres cruces, preparada por una chica virgen. En la mesa se ponían tres cebollas, albahaca, sal, vino, brandy, ropa, un libro, pan, dinero, lana, etc. Bajo la mesa se pone una cubeta de agua para que en el segundo día se lave allá al bebé.
Las Ursitoare vienen a las 12, según dice la mayoría.
En esa noche, en el cuarto duermen la madre con el niño y la comadrona. La puerta se dejaba abierta para no enfadar a las ursitoare. Todos se acostaban sobre la mano derecha con el fin de recordar lo que soñaban. El sueño de la madre era muy importante porque se cumplía siempre. Por la mañana, la ázima se rompía en tres partes, que se daban a tres niños sanos que tenían padres vivos. Lo demás se ofrecía a los pobres. El dinero se cogía para la comadrona.
Estas tradiciones se cumplían en el pasado. Hoy en día, este tipo de rituales se pueden encontrar en algunas zonas del país. Algunas mujeres organizan la mesa para las ursitoare en el hospital- en la ventana del salón, o después de regresar a casa.

















